domingo, 23 de marzo de 2014

(Es estar hecho de pequeños cristales.)

Supongo que en el fondo, todos somos egoístas pero esto es así, un círculo vicioso, es querer tirárse desde el precicpicio más alto teniéndo la opción de coger la mano de otro para salvarnos. Es colgarse de una sonrisa sabiendo que tarde o temprano te dejará caer o aún peor, te empujará al vacío pudiendo colgarte con toda seguridad de alguien que probablemente jamás te deje caer, que sea capaz de saltar primero para amortiguar el golpe... pero ya ves, tanto a ti como al que se rompe por ti os gusta sentir el dolor, os gusta sangrar cada noche y eso es así, solemos perder la cabeza por aquel que se acaba pirando, el que nos hizo perder la sonrisa, la ilusión y las ganas y no por aquel que quiere quedarse, que quiere pasar las noches curando nuestras heridas, aquel que hasta tus cicatrices las ve bonitas...ese que se muere de ganas por pasar una noche besando cada una de tus grietas, acariciando tus caderas.
Pero bueno, en realidad, creo que el amor es eso, estar hecho de pequeños cristales, que hacen que rompamos a todo aquel que intente quedarse incluso sabiendo que acabará cortándose y de alguna forma ser capaces de esconder los cristales, de fundir el hielo que nos rodea si aquel que nos rompió le apetece pasarse una noche más..
Así que dime, ¿de qué sirve que pidas a gritos que alguien salve tu noche si no eres capaz de dejar que nadie intente hacerlo?, si aunque no quieras, te niegas a que nadie intente arreglarte sino es aquel que un día  te descompuso,  aquel que descolocó tu puzzle y eso es lo malo, que hay piezas que llegan a encajar tan bien que parece que ninguna otra podrá ocupar su lugar..

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