sábado, 1 de noviembre de 2014

Sonrisas por fuera, batallas por dentro

Pensé que éramos más que esto, más que dos personas de paso a punto de vernirse a bajo, más que dos personas en ruinas que estaban a punto de derrumbarse. Éramos más que todas esas mierdas de darse flores un 14 de Febrero o de darse regalos en cada aniversario. Porque eras más de tus “Buenos días subnormal” que de “Buenos días princesa”.
Ahora sé que me equivocaba, que jamás supimos que no sabíamos querer, que no sabíamos que caeríamos como cae una montaña rusa cuando llega a su punto más alto.
Y bueno, ahora miranos; o bueno no, mejor mírame y dime, ¿realmente crees que merecíamos estar así? ¿Qué merecía estar tan rota? Dímelo.
Y atrevete a decirme que no te he echado de menos. Qué no me refugié en aquellos “todo va a ir bien.” Que no me pasé horas, días, semanas o meses pensando que nada podría sustituirte y ahora sé lo equivocada que estaba. Dime que no estuve llorando por ti y que no estuve luchando por lo nuestro [...]
Terminé sabiendo que dentro de mi había un invierno constante, una catástrofe en pleno Agosto cada vez que te ibas [...]
Pero ahora entiendo que el amor del siglo XXI es así;
Que hoy te juran amor eterno y mañana se van dejándote a medio destruir, que las peores batallas se le dan a los mejores guerreros y que al final todo se resume en sonrisas por fuera y batallas por dentro, por que, es que, no tienen ni el detalle de destruirte del todo.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Quise ser algo más que una de esas personas que pasan a lo largo de tu vida

Simplemente, quiero que no me olvides, pero dudo que llegue a importarte, es más, me pregunto porqué debería importarte aquello. Simplemente, me encantaría que me recordarás y que sintieras una cuota recóndita y perdida de amor por mi, cariño o algo, no importa si es odio, tristeza, asco o un sin fin de emociones de esta paranoia, pero todo, cualquier cosa, menos esa indiferencia que siempre odie en ti. Quiero importarte, quiero ser algo en esa tenebrosa y ruidosa cabeza llena de misterios, caprichos y traumas de una vida que jamás fui capaz de conocer y que jamás me quisiste mostrar. Quiero ser algo en tu vida, un recuerdo o un esmero de olvido. Quiero ser algo en ti, quiero ser algo en alguien que odia a la gente más que yo, en alguien que es, minúsculamente, parecido a mi que jamás tendré el orgullo de aceptar.
En estos días pienso que me encantaría que hubieses mirado, detenido, cruzado la calle y que te hubieses sentando a mi lado y que hablarás de algo, de alguien o que simplemente, hubieses callado. Quizás, que simplemente, hubieses mirado y seguido de largo, pero que hubieses mirado, que me mirarás, sentir que tus ojos por un instante buscaron los míos. Simplemente, sentir algo por tu mirada, pero en realidad, no sé que buscaba.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Te lo merecías incluso si no estaba yo en él.

Podía escuchar cada vez que cerraba mis ojos como un disco rayado, mi nombre cayendo sin poder hacer nada a través de sus labios entreabiertos, repitiendo “por qué” en la distancia. Por qué. La simple pregunta para la que no tenía respuesta. ¿Por qué le fallé? ¿Por qué fui arrojada en este lío? ¿Por qué él estaba todavía conmigo? ¿Por qué le habían hecho daño? ¿Por qué la vida tendía a joderme una y otra vez? ¿Por qué no podía ser feliz? ¿Por qué él no podía ser feliz? ¿Por que no podíamos ser felices? ¿Por qué no podíamos ser felices...? “¿Recuerdas cuando estaba aquí ni siquiera hace un par de meses y tu estabas sentado aquí diciéndome que debía de seguir adelante?” Lamiendo mis labios, tomé un momento para mí misma para componer las lágrimas que amenazaban con caer, “diciéndome que era fuerte. Bueno, funciona en ambos sentidos, sabes, porque voy a necesitar que estes aquí por mí. Voy a necesitar que me mires con esos preciosos ojos tuyos para que me puedas recordar porque continuo respirando cada día... necesito que estés bien porque te necesito en mi vida. Te necesito conmigo porque sin ti, siento como si no fuera nada. No hay razón para mi para vivir si no te tengo a ti.” A veces me preguntaba a mí misma si él podía escucharme y simplemente se negaba a contestar. Tragando saliva con dificultad, aclaré mi garganta, tratando de deshacerme de la presión, “nada es para siempre. Se eso, pero lo que tenemos... eso es para siempre, cariño. Tú y yo hasta el final, ¿recuerdas? Se suponía que teníamos que ser nosotros, por eso es por lo qué hice este estúpido acuerdo para empezar. Dejé todo porque se suponía que nos iba a dar la libertad que necesitábamos para empezar con nuestras vidas juntos; para empezar de nuevo como si los últimos diecinueve años de mi vida no existieran.” Él debería de odiarme y una parte de mi esperaba que él lo hiciera porque simplemente lo haría más fácil para los dos si ella lo hiciera. “Se suponía que no tenía que terminar así. Se suponía que debía de ser diferente, mejor, pero parece como si no importara lo que yo haga, simplemente parece que no puedo hacer las cosas bien y lo siento tanto tanto... lo siento cariño... Necesito que sepas que lo siento, que me ahorraría todo si pudiera. Si lo hiciera, si pudiera volver atrás en el tiempo, quitaría todo tu dolor. Me habría cambiado por ti con gusto, si eso significara que tu estuvieras bien. Toda mi vida fue un desastre tras otro, pero tu la hiciste mejor de nuevo, y necesito hacer las cosas bien de nuevo. Tengo que darte el final feliz que te mereces porque te lo mereces más que nadie.”
“Te mereces el mundo incluso si yo no estoy en él.”

sábado, 16 de agosto de 2014

Aunque, en ruinas o no, Roma siempre será una de mis ciudades favoritas

Y llega el momento en el que hay que despedirse, despedirse de lo que un día te hizo feliz, ya sabes, despedirte de aquella persona por la que un día luchaste, por la que un día seguiste adelante. Un día alguien me dijo que crecer era aprender a despedirse y creo que no se equivocaba. Y vaya que si no se equivocaba.
Cuando aprendes a despedirte creces un poco más. Aunque, a veces lo que cuesta no es despedirse, sino lo que viene después, los recuerdos. Aquellos que te atormentan durante días, aquellos; que no te permiten convencerte de que puedes salvarte a ti mismo con solo ponerte de pie. Pero creeme, cuando con el tiempo mires atrás, veas todo el camino recorrido y sonrías, habrá merecido la pena. Habrá merecido la pena porque verás lo fuerte que fuiste pese a que un día alguien, dejó tu vida en ruinas y no precisamente como las de Roma. Pero ya sabes, a veces, la gente rota hace daño sin querer.

viernes, 25 de julio de 2014

"Y que no siempre sale fuego de la última chispa"

-Nos hemos convertido en lo que nunca pensé que seríamos, nos hemos hecho polvo y esta vez, no han resurgido cenizas y quizá el fuego nunca quiso ser encendido. Y es que... No importa lo mucho que lo intentemos, siempre encuentro una manera de joderlo...Sacudiendo su cabeza, sintió su garganta quemar. “Quiero decir, míranos,” Él dio una sonrisa triste, una que escribía cada emoción que él sentía como una pintura clavada en la pared de un museo que contenía un mundo secreto que espantaba de todo el mundo, “estamos rotos.”


- @StratfordsBiebx y @_rompern0s

martes, 22 de julio de 2014

De querer a medias, de querer a ratos

Tenemos la mala costumbre de querer a medias, de no mostrar lo que sentimos a los que están cerca, tenemos la mala costumbre de echar en falta lo que amamos, solo cuando lo perdemos es cuando lo añoramos. Tenemos la mala costumbre de perder el tiempo, buscando tantas metas falsas, tantos falsos sueños. Tenemos la mala costumbre de no apreciar lo que de verdad importa y solo entonces te das cuenta de lo que de verdad importa.
Tienes la mala costumbre de querer a medias, de querer a ratos.
Pero aún así, tenía la mala costumbre de echarte de menos.

domingo, 20 de julio de 2014

Idas y venidas.

Durante nuestra vida nos vamos dando cuenta de como van cambiando las cosas. De que, hay gente que está dispuesta a quedarse pese al desastre en el que se ha convertido tu vida; gente que pese a las idas y venidas, permanece.
Pensé, estúpida de mi, que tu serías este tipo de gente y por décima vez esta semana me equivocaba. Me equivoqué al pensar que te quedarías, me equivoqué contigo. Y jode ¿eh?.
Jode saber que tenían razón, que eras de esas personas que están pero sin estar del todo, jode saber que no estás, que no vas a volver; jode perderte.
Y entonces entiendes que la vida está compuesta por idas y venidas y que tú, no estarás en ninguna de ellas.