Veces en las que quieres desaparecer, olvidarte de todo lo que te rodea y sentirte bien contigo misma. Quieres volver a ser lo que eras, como eras; Pero hay algo que te lo impide. Ese algo que por B o por C se ha convertido muy importante para tí y que pase lo que pase, no quieres dejar ir. Pero en el fondo sabes que es lo que no te deja seguir adelante, simplemente no puedes avanzar.
Lo que más me dolió fue ver como te alejabas de mi sin ningún motivo, desde ahí nada fue igual, nada.
Han pasado muchas cosas desde que te fuiste, sobretodo, tiempo.
He llorado por falsas amistades, reído con cosas que al final solo me hacían sentir peor, me he caído, sí, pero me he levantado mucho más fuerte, pero sobretodo te he echado de menos.
Al igual que han pasado tantas cosas, también me he dado cuenta de otras.
Me he dado cuenta de que la vida, al final, es eso. La consecuencia de las circunstancias. El resultado de la suma en la que siempre restábamos valor a los sueños.
Y que por más daño que me hacías yo te quería como a nadie, y ese fue el problema, que aunque me hicieses daño, yo iba a estar ahí.
Pero las cosas cambian y las personas con ellas. Ahora, seguramente, habrás encontrado a alguien mejor que yo, pero déjame decirte algo nadie en esta vida es insustituible,irremplazable.
Que tú querías que estuviera en ruinas como Roma pero, resulta, que estoy bonita como París. Que estuve demasiado tiempo destruyéndome con lo único que tenía cerca, recuerdos, pero eso se terminó.
Dicen que de todo se aprende y a dejar de querer, supongo que también.
Me apartes de tu vida y me mandaste lejos. Pero la distancia son solo eso, kilómetros; son solo números, que al fin y al cabo, no son ni la mitad de fuertes que nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario