Con un nudo en la garganta, y sin saber que decir o hacer, él no pudo controlar las emociones que recorrían su cuerpo mientras él tomaba un solo paso hacia ella y cogía su mano en la suya. Sintiendo el calor habitual al que él estaba acostumbrado ahora enmascarado con una frialdad frígida, las lágrimas se filtraron a través de sus pupilas mientras ellas se bajan por la aspereza de su piel.
Con sus hombros encorvados ahora, nadie se atrevió a decir una palabra mientras ellos se quedaban en la puerta mirando como él se rompía delante de ellos. Sacudiendo su cabeza, él usó su mano libre para limpiar su rostro mientras él silenciaba los sonidos con la palma de su mano. “Lo siento--” Él se interrumpió a si mismo en voz baja, “Lo siento, lo siento tanto...” - Dijo casi sin aliento
“Esa noche, cuando ella... cuando yo la conocí. Debería de simplemente haberla dejado en paz, pero fue egoísta y egocéntrico y solo me preocupaba por mí mismo. No pensé en las consecuencias. Ni siquiera pensé en que podría enamorarme de ella.”
“Pero lo hiciste,” ella acarició su mano suavemente.
“Pero lo hice,” el repitió con un una leve burla de incredulidad consigo mismo, “y en ese momento pensé que era lo mejor que me podía haber pasado a mi-- ella era lo mejor que pudo haberme pasado a mi...” él cerró sus ojos visionando su preciosa sonrisa antes de que se desvaneciera, “pero ahora que pienso en ello,” él levantó su vista para mirar fijamente a la pared opuesta de donde él estaba sentado, “y todas las señales estaban allí.”
(Se estaba rompiendo, y él lo sabía mejor que nadie...)
“Pero, ¿sabes lo que es?” Él preguntó, “sentir como si te estuvieras ahogando y no pudieras respirar? ¿Como si toda tu vida fuera arrancada de ti y estuvieras cayendo interminablemente en un agujero oscuro?” Volviéndose para ver a la chica por la que daría su vida, él sacudió su cabeza, “esta chica de allí es todo para mi. ¿Entiendes eso? porque no creo que lo entiendas.” Pasando su mano a través de su cabello, él tiró de los extremos, “he estado aquí innumerables veces, porque yo me merecía estar aquí, porque hice cosas para estar aquí, pero ¿ella?. Ella no merecía esto,” él dijo como si fuera la cosa más obvia del mundo.
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