Podía escuchar cada vez que cerraba mis ojos como un disco rayado, mi nombre cayendo sin poder hacer nada a través de sus labios entreabiertos, repitiendo “por qué” en la distancia. Por qué. La simple pregunta para la que no tenía respuesta. ¿Por qué le fallé? ¿Por qué fui arrojada en este lío? ¿Por qué él estaba todavía conmigo? ¿Por qué le habían hecho daño? ¿Por qué la vida tendía a joderme una y otra vez? ¿Por qué no podía ser feliz? ¿Por qué él no podía ser feliz? ¿Por que no podíamos ser felices? ¿Por qué no podíamos ser felices...? “¿Recuerdas cuando estaba aquí ni siquiera hace un par de meses y tu estabas sentado aquí diciéndome que debía de seguir adelante?” Lamiendo mis labios, tomé un momento para mí misma para componer las lágrimas que amenazaban con caer, “diciéndome que era fuerte. Bueno, funciona en ambos sentidos, sabes, porque voy a necesitar que estes aquí por mí. Voy a necesitar que me mires con esos preciosos ojos tuyos para que me puedas recordar porque continuo respirando cada día... necesito que estés bien porque te necesito en mi vida. Te necesito conmigo porque sin ti, siento como si no fuera nada. No hay razón para mi para vivir si no te tengo a ti.” A veces me preguntaba a mí misma si él podía escucharme y simplemente se negaba a contestar. Tragando saliva con dificultad, aclaré mi garganta, tratando de deshacerme de la presión, “nada es para siempre. Se eso, pero lo que tenemos... eso es para siempre, cariño. Tú y yo hasta el final, ¿recuerdas? Se suponía que teníamos que ser nosotros, por eso es por lo qué hice este estúpido acuerdo para empezar. Dejé todo porque se suponía que nos iba a dar la libertad que necesitábamos para empezar con nuestras vidas juntos; para empezar de nuevo como si los últimos diecinueve años de mi vida no existieran.” Él debería de odiarme y una parte de mi esperaba que él lo hiciera porque simplemente lo haría más fácil para los dos si ella lo hiciera. “Se suponía que no tenía que terminar así. Se suponía que debía de ser diferente, mejor, pero parece como si no importara lo que yo haga, simplemente parece que no puedo hacer las cosas bien y lo siento tanto tanto... lo siento cariño... Necesito que sepas que lo siento, que me ahorraría todo si pudiera. Si lo hiciera, si pudiera volver atrás en el tiempo, quitaría todo tu dolor. Me habría cambiado por ti con gusto, si eso significara que tu estuvieras bien. Toda mi vida fue un desastre tras otro, pero tu la hiciste mejor de nuevo, y necesito hacer las cosas bien de nuevo. Tengo que darte el final feliz que te mereces porque te lo mereces más que nadie.”
“Te mereces el mundo incluso si yo no estoy en él.”
Quizás la felicidad se encontraba pintada en sus ojos y no en sus sonrisas. O quizás, y solo quizás, la felicidad se encontraba en aquellos días en los que decías quererme.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Te lo merecías incluso si no estaba yo en él.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario