Él era el amor de mi vida, la luz en la oscuridad que me rodeaba todos los días. Él era la única persona que tenía todo mi mundo en las palmas de sus manos y tenía el poder de romperme con solo un chasquido. Él era mi mundo entero y justo ahora parecía como si estuviera desmoronándose y él estaba cayendo con él.
El peor sentimiento en el mundo es saber que no puedes salvar a la persona que amas cuando más te necesita. Saber que él no podía hacer nada y estaba pidiendo clemencia y todo todo lo que tu podías hacer ahora es sentarte y mirar el daño hecho a cambio de tus errores.
Quizás la felicidad se encontraba pintada en sus ojos y no en sus sonrisas. O quizás, y solo quizás, la felicidad se encontraba en aquellos días en los que decías quererme.
domingo, 6 de julio de 2014
Te mereces el mundo incluso si yo no estoy en él
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