Quizás la felicidad se encontraba pintada en sus ojos y no en sus sonrisas. O quizás, y solo quizás, la felicidad se encontraba en aquellos días en los que decías quererme.
viernes, 4 de abril de 2014
(Y tienes la esperanza que.. algún día, tarde o temprano, llegue la primavera a tu vida.)
Mírate, estás en tu habitación, a oscuras, sentado detrás de la puerta, llorando en silencio para que nadie se entere de que estás mal, aunque, da igual, piensas, a nadie le importaría verte así. Sientes que el mundo se te viene encima y ya no tienes motivos suficientes para sonreír, ni seguir adelante. Piensas que eres débil, que no tienes fuerzas suficientes para continuar… pero te equivocas. Te secas las lágrimas, enciendes la luz y coges el álbum de fotos que guardas en el cajón desde hace tiempo. Miras las primeras fotografías… y ahí estás, tan pequeño… ¿Quién iba a decirte por aquel entonces que serías capaz de pasar por todo lo que has pasado? Sonríes ahora y te das cuenta de que has crecido, de que ya no eres el niño de la fotografía y de que has sido capaz de superar multitud de problemas, siempre aprendiendo de ellos. Entiendes que hay vidas complicadas, como la tuya, que nunca ha sido fácil. Pero también empiezas a entender que hasta en el invierno más frío, siempre hay un rayito de Sol, y tienes la esperanza que… algún día, tarde o temprano, llegue la primavera a tu vida
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